jueves, 28 de noviembre de 2019

ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL EN RESIDENCIAS DE TERCERA EDAD.

Después de tratar en el aula el tema de la Animación Sociocultural en relación con las personas mayores, nos hemos dado cuenta de la importancia que tiene que las personas de la tercera edad participen en la vida social y no sean excluidos. Este tema ya ha sido trato con anterioridad en el blog y por ello, ahora, nos gustaría enfocarlo en un ámbito concreto: las residencias. 


Primeramente, cabe señalar que la Animación Sociocultural se constituye como un elemento favorecedor de la integración de la persona en diferentes núcleos de convivencia, aportándole actividades de ocio y la ocupación del tiempo libre y es por ello que se considera fundamental en cualquier proceso de adaptación, ya que ayuda a mantener la autonomía personal, previene el sedentarismo y la inactividad, unos factores muy característicos en la vida de las personas de tercera edad, por lo que llevar la Animación sociocultural a las residencias resultaría muy beneficioso. 

Así pues, referente a esta necesidad de llevar la animación a los centros residenciales para tercera edad, consideramos que es fundamental ayudar al residente a invertir su tiempo libre y de ocio, desde un punto de vista socioeducativo. Consiguiendo con ello, potenciar sus relaciones interpersonales, mejorar su Integración Social y sobre todo brindarles la posibilidad de que se sientan activos y realizados participando en las actividades.

Tras indagar respecto al tema en cuestión, hemos encontrado una serie de objetivos que se podrían tener en cuenta a la hora de promover la animación en las residencias. Dichos objetivos son los siguientes: 



  • Mantener la independencia de la persona en la realización de las actividades de la vida diaria. La realización de actividades diarias juega un rol decisivo en la conservación de una parte de su autonomía y de una imagen satisfactoria.
  • Encontrarse con el mundo exterior. Lo ideal sería que los residentes puedan salir de la institución para encontrar la vida en el exterior y favorecer  la penetración de la vida exterior en la residencia.
  • Acometer roles sociales. La posibilidad de cumplir algún rol social, de sentirse útil respecto a algo o alguien, es lo que va a permitir a la persona garantizar su propia autoestima y en consecuencia su bienestar psíquico. 
  • Pertenecer a un grupo social y a una cultura.Todos necesitamos pertenecer e identificarnos con un grupo social y su cultura. La práctica de ciertos ritos refuerza el sentido de pertenencia al grupo.
  • Aportar un bienestar físico y psicológico. El contacto con las sensaciones de la naturaleza, de la calle, constituyen elementos de prevención contra el envejecimiento acelerado provocado por el ingreso en la institución.
  • Encontrar sus raíces y reforzar su identidad. La animación definiéndose como un procedimiento que parte de los deseos de las personas, pone el acento sobre la continuidad de la identidad. Para favorecer esta continuidad, la comunicación entre los residentes, entre éstos y el personal y en el seno del equipo cuidador, debe ser una preocupación permanente. 
  • Adquirir conocimientos y desarrollar su cultura. Aprender es una necesidad de todo ser humano cualquiera que sea su edad. 
  • Luchar contra el aislamiento y el encierro en uno mismo. El fomento del encuentro interpersonal y grupal, la instauración de la comunicación y el diálogo y la escucha atenta y continuada de las personas mayores constituyen factores importantes.
  • Satisfacer la necesidad de divertirse. Uno de los medios de divertirse es el juego, actividad que potencia las relaciones entre residentes, pero a la que no se le concede la importancia que merece pues se le considera como entretenimiento que carece del matiz cultural.
  • Crear una imagen de sí positiva. Nos referimos a la necesidad de cultivar una imagen positiva de sí mismo.
  • Satisfacer las necesidades espirituales. El respeto al culto de cada persona y la potenciación de las prácticas religiosas debe ser un elemento a tener en cuenta en cuanto que manifiestan la aceptación de unos valores comunes y constituyen un elemento de identidad.
  • Prevenir la desorientación espacio temporal. La referencia temporal va unida al mantenimiento del ritmo de las actividades diarias, mientras que la referencia espacial depende de la identificación específica de los lugares.
  • Educar para favorecer el mantenimiento de la salud. Se hace necesario que la residencia asuma la función de educar en materia de salud.
  • Dar confianza en las posibilidades de la persona. Una de las problemáticas que afecta a las personas institucionalizadas es el hecho de convertirse en objetos en lugar de seguir siendo sujetos. 





“Lo que no es desarrollo, se convierte en deterioro”.

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