Comenzamos la clase con las
dinámicas habituales que hemos ido aprendiendo a lo largo de las semanas que
llevamos del curso, como el paso de energía, entre otras muchas. Dichas
dinámicas, bajo nuestro punto de visa, son totalmente útiles a la hora de crear
un buen ambiente en clase a través de la formación de una atmósfera de
confianza y complicidad entre compañeros y compañeras.
Seguidamente llevamos a cabo la
realización de una actividad con mucho sentimiento, la cual consistía en la
lectura de fragmentos de textos o poemas de unos compañeros y compañeras de
clase a otros y otras que permanecían sentados en círculo y con los ojos
cerrados, de tal forma que solo podían sentir la voz y una mano sobre el
hombro. Una vez terminada la primera ronda hubo un cambio de papeles de forma
que aquellos y aquellas que tenían el papel pasivo pasaban a tener el activo
leyendo los poemas a los y las demás.
Una vez finalizada la actividad, se
llegó a la conclusión de que se creó un momento muy íntimo en el aula, el cual
permitió que aquello que se leía llegara totalmente a las personas y que se
creara un vínculo entre lectores y lectoras y quienes escuchaban. Otro aspecto que también se tuvo en cuenta
fue que algunas personas tienen un don especial para la lectura y realmente
transmitían aquello que leían, lo cual hacia aun más intensa la experiencia.
Para finalizar la clase, algunos
alumnos y alumnas prepararon un pequeño desayuno típico de Valencia para Noemí,
ya que en la clase anterior ella tuvo el detalle de ofrecernos algunos snacks
típicos de Méjico, su país.
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