De nuevo iniciamos nuevo nuestro aprendizaje, tras unos pocos días volvimos a las aulas.
Como ya es habitual, dimos comienzo a la sesión con nuestra rutina habitual de dinámicas que realizamos con el objetivo de crear un clima de trabajo y comunicación. En este caso además introducimos una nueva dinámica donde introdujimos el factor emocional. Dicha actividad consistía en la formación de dos filas enfrentadas en completo silencio , acercándonos poco a poco a la otra fila, mirar a nuestro compañero/a y si observábamos permiso y confianza en su mirada, podíamos proceder a abrazarle.
Quizás podría decir que soy una persona un poco introvertida y tímida, pero creo que cada uno de nosotras y nosotros nos dejamos llevar. Expresamos nuestros sentimientos con un solo abrazo que hizo aumentar este sentimiento de grupo que día a día va creciendo mediante algo tan simple, y a la vez tan valioso, como es un abrazo. Un abrazo, un elemento que tiene el poder de convertir un día gris o hacer emergen todos nuestros sentimientos. Podríamos valorar esta actividad como una actividad que nos ha llevando más allá de lo académico para llenar a nuestra afectividad.
Para llegar al final de la sesión realizamos una dinámica donde habíamos de expresar una situación de opresión, siendo esta visualizada o vivida por nosotras y nosotros. Debíamos expresarla a través de una imagen estática, donde el resto de compañeros y compañeras debían intentar discernir de que situación se trata a través de preguntas donde la persona que la había vivido debía responder únicamente con sí o no. Posteriormente para finalizar la sesión una persona voluntaria había de resolver la escena, modificando para eliminar la opresión.
Como elemento a destacar, encontramos la conclusión de la dinámica donde hacemos énfasis en que existe la posibilidad de acabar y paliar con las situaciones de opresión que vivimos y observamos en nuestro día a día.
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